Cedesor

Hay diversos aspectos que hacen único el medio geológico de Sobrarbe:

La cantidad de tiempo registrado en las rocas: desde hace más de 500 millones de años hasta la actualidad.

La diversidad de rocas y fósiles que reflejan una gran variedad de medios sedimentarios del pasado: mares, ríos, glaciares, deltas, arrecifes, etc.

Ejemplos didácticos y científicos de primera categoría de las diferentes disciplinas de la Geología concentrados en un territorio relativamente reducido, que son accesibles prácticamente en todas las épocas del año.

Desde un punto de vista científico, la relación entre la sedimentación marina profunda y el desarrollo de los cabalgamientos permite conocer en detalle la edad del proceso de formación de los Pirineos.

En el Geoparque de Sobrarbe hay muchos tipos de turbiditas que atraen a geólogos de todo el mundo. Estos depósitos sedimentarios, formados por una superposición de estratos de areniscas, limos y arcillas o margas, están con frecuencia relacionados con sistemas petrolíferos. Cuando las areniscas son porosas y permeables constituyen un buen almacén para el petróleo y el gas, si es que las arcillas y las margas, que son impermeables, sellan este almacén. Sobrarbe es laboratorio natural, un excelente análogo de un sistema petrolífero.

Hace unos 25 millones de años el mar ya se había retirado definitivamente. Los primeros sedimentos continentales fueron depositados por ríos y torrentes de corto recorrido que seguían proviniendo del este y del sur, pero pronto empezaron a dominar los sedimentos transportados desde el norte, donde comenzaban a erosionarse las montañas del Pirineo recién formadas. Si los ríos excavaron los valles, los sistemas aluviales se instalaron en los márgenes activos de los cabalgamientos originando los conglomerados que podemos observar en Canciás o en Olsón.

La propia cuenca de Aínsa - Jaca fue desplazada varias decenas de kilómetros hacia el sur a medida que se acortaba la corteza continental y se sucedían los cabalgamientos. Podemos decir que fue transportada “a cuestas” (piggy-back) por estos cabalgamientos. Desde entonces en esta zona ya no domina la sedimentación. La erosión de los Pirineos sigue suministrando sedimentos que rellenan las cuencas de Aquitania al norte y del Ebro al sur.

La cuenca surpirenaica del Terciario y la formación de los Pirineos

Un glaciar alpino es una gruesa capa de hielo que se forma en áreas montañosas como consecuencia de la compactación y recristalización de la nieve, y que fluye por valles que en general fueron originalmente ocupados por cursos de agua. Los glaciares se originan en zonas donde cae más nieve en invierno de la que se funde en verano.

El poder erosivo del hielo en movimiento es enorme. Los glaciares erosionan el substrato rocoso arrancando fragmentos de diferentes tamaños, o bien moliendo y raspando (abrasión) la superficie como una gran lima. Las formas erosivas se reconocen fácilmente, como por ejemplo los valles glaciares (con su perfil típico en “U”), los valles colgados, los lagos (ibones en Aragón), los circos, las aristas, etc.

Las formas sedimentarias glaciares más interesantes son las morrenas, que se encuentran en diferentes posiciones de la lengua glaciar (morrenas laterales, centrales, de fondo, terminales). Se trata de sedimentos poco consolidados y desordenados, formados por fragmentos de roca angulosos de cualquier tamaño, rodeados por una matriz arenosa. Las morrenas terminales tienen forma de arco y nos dan una información muy valiosa sobre el tamaño máximo del glaciar, su espesor y las fases de retroceso hasta desaparecer.

Hace unos 60.000 años, durante el último máximo glacial del Pleistoceno en el Pirineo (Sancho et al., 2003), las lenguas de hielo de los glaciares descendían por los valles de Sobrarbe, llegando hasta Planduviar y Las Devotas. El paisaje del norte del Geoparque muestra numerosas formas heredadas de las edades del hielo. Desde entonces estos glaciares han retrocedido hasta su reducida expresión actual, excepto en períodos breves en los que el clima frío favoreció un desarrollo notable pero efímero.

Los glaciares del alto Aragón son los últimos de la península y los más meridionales de Europa. Aunque, a causa del calentamiento global están desapareciendo con rapidez, todavía constituyen ecosistemas singulares con especies únicas y de gran valor, ya que si estudiamos su evolución podremos obtener datos que nos ayuden a comprender los cambios climáticos.

Por estos motivos, todos los glaciares pirenaicos aragoneses fueron declarados Monumentos Naturales por la Ley 2/1990 de las Cortes de Aragón . Posteriormente se ha modificado y ampliado la superficie protegida: Ampliación de 2007 y modificación de Plan de protección

En los lugares que antes ocupaban los glaciares y que aún el frío y las heladas están presentes, el hielo y el agua se alternan para modelar el paisaje.

Al helarse el agua que penetra en las fisuras de las rocas, aumenta su volumen y ejerce presión sobre las paredes de la grieta. Si se repite este proceso, las grietas se ensanchan hasta romper las rocas en fragmentos angulosos (gelifractos o crioclastos). Este proceso de hielo y deshielo también puede afectar el suelo (crioturbación). En la actualidad podemos considerar que el dominio periglaciar domina en los Pirineos por encima de los 1.900m.

Si el agua que empapa el suelo sufre ciclos de hielo – deshielo, puede provocar que el suelo se mueva de forma irregular ladera abajo. Entre las formas periglaciares que se crean destacan las formas poligonales, las terracillas periglaciares o los “senderos de vacas”

Cuando el flujo de agua de fusión desplaza los sedimentos depositados directamente por un glaciar, pueden formarse capas de fragmentos ordenados que se llaman derrubios estratificados (grèzes y groizes litées) y que son comunes en las vertientes orientadas al sur.

Las formas del paisaje periglaciar más espectaculares son las acumulaciones rocosas en forma de lengua: los glaciares rocosos. Su origen está relacionado con antiguos glaciares o heleros que quedaron cubiertos por gelifractos de las paredes del circo glaciar. Un ejemplo bien conservado se encuentra en la cara norte de la Peña las Onze, en el macizo de Cotiella.

Las pedreras o canchales también son de origen periglaciar. Son acumulaciones desordenadas de fragmentos de rocas de diversos tamaños, que cubren muchas laderas montañosas. Estas acumulaciones se desarrollan preferentemente sobre rocas fáciles de fracturar (calizas, granitos, rocas metamórficas). Al pie de los macizos escarpados, a favor de las fracturas, se pueden formar conos de derrubios. Podemos encontrar estos derrubios en zonas bajas de la montaña que son testimonios de antiguos episodios de clima frío.

El modelado fluvial

En Canciás o en Olsón todavía podemos ver los conglomerados que se formaron a partir de los primeros sedimentos que los ríos arrancaron de las montañas pirenaicas recién levantadas, principalmente en el Oligoceno. Estos conglomerados llegaron a ocupar una gran parte del territorio y protegieron de la erosión a las rocas más antiguas durante un tiempo. Cuando cesaron las fuerzas de compresión los ríos se encajaron con fuerza, erosionando y transportando estos materiales hasta la cuenca del Ebro, que se abrió al Mar Mediterráneo en el Mioceno. Finalmente, ya en el Plioceno se configuró la red fluvial tal y como la conocemos hoy.

El patrimonio fluvial del Geoparque es muy rico y variado. Entre los paisajes fluviales caben destacar los valles glaciares de Ordesa, Añisclo, Pineta, Barrosa, Otal, etc. Los cursos trenzados, con extensas gleras de cantos rodados, constituyen algunos de los mejores ejemplos de un modelado fluvial que en Europa se encuentra amenazado por los embalses y la regulación artificial de caudales. A escala internacional también podemos destacar los cañones y gargantas: Los Navarros, Escuaín, Añisclo, Las Devotas, Jánovas, Balcés, Vero, etc.

La mayor parte de Sobrarbe pertenece a la cuenca del río Cinca, desde su nacimiento hasta el embalse de El Grado. Incluye las cuencas completas de sus principales afluentes: Ara, Cinqueta, Yaga, Bellos y Susía, además de las cuencas incompletas del río La Nata, Usía, Alcanadre, Balcés y Vero.

El modelado kárstico

Las rocas carbonáticas (calcáreas y dolomías), entre otras, se disuelven con facilidad si el agua de lluvia incorpora ácido carbónico antes de atacarlas. En Sobrarbe abundan los relieves formados por rocas carbonáticas, destacando el macizo de Cotiella y el macizo de Monte Perdido, el de mayor altitud de Europa. El modelado kárstico también está desarrollado en Castillo Mayor y Peña Montañesa.

El paisaje kárstico en superficie se reconoce por la escasez de agua y por las irregularidades características del terreno: lapiaces, dolinas, sumideros, surgencias, etc. Pero el resultado más espectacular son las grutas con llamativos espeleotemas en los macizos calizos de Sobrarbe, algunas de ellas de renombre internacional.

Contacto Cedesor

El Parque Geológico de los Pirineos está gestionado por la Comarca de Sobrarbe a través del Patronato del Geoparque.
Comarca de Sobrarbe
Avda Ordesa, 79
22340 Boltaña
Tfno: 00 34 974 518 025
Gerencia del Geoparque: administración@geoparquepirineos.com
Información general: geoparque@geoparquepirineos.com

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